Cultura

La historia de un crimen, una madre, un hijo y un panqué en la puesta en escena Una buena madre

Una buena madre es un espectáculo grácil, divertido y dolorosamente pertinente. La historia de Mariana hace visible el aporte de ciertas mujeres para hornear individuos que agreden, violentan y matan a otras mujeres. 

Este será un relato sobre un crimen, una madre, un hijo y un panqué. La puesta en escena está inspirada en el monólogo de Franca Rame y Dario Fo, llamado Una madre y en tres noticias alusivas al tema que la autora leyó y no podía dejar de pensar en ello. Este es un sobrecogedor y divertido monólogo que parte de todas aquellas ideas, bien aprendidas o mal aconsejadas, que muchas mujeres llevan a cabo para criar a sus hijos.

La Secretaría de Cultura federal y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), a través de la Coordinación Nacional de Teatro y las compañías La Más Alta Producciones y Búho Grande Teatro presentan Una buena madre, escrita e interpretada por Guadalupe Damián, bajo la dirección de Juan Carlos Vives y Guadalupe Damián.

Su temporada comprende del 4 al 28 de abril, jueves y viernes a las 20:00 h, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 h, en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque.

Este unipersonal narra la historia de una madre y ama de casa que se entera de que su hijo es líder de un grupo criminal. Por tanto, comienza a cuestionarse la educación que le transmitió. “A través de la experiencia de la protagonista se reflejan las costumbres que se arraigan desde la infancia, factores que surgen solo por el hecho de ‘ser mujer’”, compartió la autora e intérprete, Guadalupe Damián.

Además, esta pieza aborda cómo la protagonista descubre, de una manera “brutal”, todos los errores que cometió al ser educada dentro un sistema machista y las consecuencias que padeció, pero, al final, buscó dar una solución.

La también directora de este monólogo considera que el objetivo es que el espectador salga haciéndose preguntas sobre lo que acaba de ver, sobre la educación que recibimos, la forma de actuar como individuo, la violencia que han ejercido sobre él o la que él ha ejercido sobre otras personas.

El diseño de escenografía es de Félix Arroyo, el diseño de vestuario de Giselle Sandiel y el diseño sonoro de Jorge Valdivia.

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