Dos versiones y una realidad / En opinión de Jesús Michel Narváez

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

El 23 de agosto, la abogada Karla Quintana Osuna, presentó su renuncia a la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas sin detallar las razones. Sin embargo, extraoficialmente se filtró que no estaba de acuerdo con el “nuevo censo” que se había iniciado aparentemente por órdenes superiores y atendidas por quien era su jefe directo: Alejandro Encinas Rodríguez.

Por algunos días, hubo información no oficial atribuida a la renunciante en la que se afirmaba que la excomisionada fue no consultada para la realización del nuevo censo y en el que se buscaba “desaparecer a los desaparecidos”.

Hasta ahora las versiones jamás fueron aclaradas.

Sin que el tema tuviera la relevancia que merece, el huésped temporal de Palacio Nacional lo sacó a colación durante su show matutino de monólogos.

Ahí dijo que Karla Quintana Osuna, “alteró los padrones de desaparecidos en México” con la intención de afectar a su gobierno.

Para justificar su afirmación presentó el aderezo: Karla Quintana y otros exfuncionarios que formaron parte de su equipo son miembros de “una organización supuestamente independiente, pero les puedo garantizar que es de derecha”.

Señaló al senador Emilio Álvarez Icaza, a quien calificó de “un derechoso y farsante, muy cercano a la Organización de Estados Americanos (OEA), un organismo muy cercano al Departamento de Estado de los Estados Unidos”, de estar detrás del grupo que encabezaba Karla Quintana.

Vaya, eran parte de los adversarios.

Lo más extraño fue la admisión de no saber cómo fue contratada. Allá en Sonora, se preguntó: ¿Cómo llegaron a nuestro gobierno? Quién sabe. Todo eso lo vamos a aclarar”, dijo.

El hombre “mejor enterado de lo que pasa en el país”, ignora quién trabaja para él y cómo fueron contratados. Si se tratara de una secretaria que contesta el teléfono, no tiene la obligación ni siquiera saber que existe. Pero en tratándose de la Comisión que tiene por responsabilidad la búsqueda de personas desaparecidas, no es asunto menor. 

Son dos versiones contrapuestas. Tendría más credibilidad la de la dimitente. Porque la palabra presidencial está como el dólar: devaluada.

Aquel 23 de agosto dijo no estar enterado de la renuncia. Pero la justificó con dos párrafos: “cerró un ciclo”. Sin embargo, al responder a un comunicador, especuló que la funcionaria pudo haber renunciado debido al censo que está realizando su gobierno.

Y “puede ser por el censo o la búsqueda que se está llevando a cabo en todos lados y que están participando mucha gente”

En sus monólogos de ayer, afirmó que se ha censado casa por casa y se han encontrado a los “desaparecidos”. 

Extraño que los familiares no hayan salido a festejar y que las madres buscadoras cada día sean más realizando la búsqueda de sus hijos, esposos, hermanos.

Es curioso que haya esperado 69 días para sacar a colación del tema. Si para informarse en lo personal lo que pasó tardar todo el tiempo del mundo, qué esperanza les da a quienes han denunciado la desaparición de un familiar.

Habrá que conocer el “informe verídico” que confirme la alteración del padrón de víctimas y las consecuencias que sufrirán los que quisieron “hacerle daño a su gobierno”.

Por lo pronto: dos versiones y una sola realidad.

Y no es, aunque así se afirme, la que plantea el que ya se va, ya se va, ya se va.

E-mail: jesusmichelmp@hotmail.com, Facebook Jesus Michel, X @misionpolitica y en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por Radio Cañón en el 760 de amplitud modulada.

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